8. Amenazas y riesgos (introducción)

El día de hoy, martes 23 de julio de 2013, concluimos la etapa de recolección de información de esta herramienta. La información publicada hasta la fecha es aproximadamente un tercio de la información recibida y la información recibida, es a su vez, una muestra de la información identificada en libros editados, informes institucionales, revistas científicas, trabajos de grado y tesis y medios de comunicación reconocidos. Durante el próximo mes estaremos subiendo la información recibida faltante y preparando la versión final del documento. Las secciones de comentarios permanecerán habilitadas.
EL PUNTO DE PARTIDA, el diagnóstico de 1997 (Min. Medio Ambiente)

“Desafortunadamente, esta riqueza biológica se ha visto severamente afectada por numerosas actividades. La extrapolación de actividades productivas desarrolladas inicialmente en la región Andina hacia zonas selváticas marginales únicas y de gran fragilidad, con modelos de desarrollo que no concilian el interés económico con la conservación del medio ambiente y los recursos naturales renovables, han originado alteración y contaminación de los hábitats.” (p. 14).

La información adicional, referida a riesgos y amenazas más específicos a la conservación de la Fauna Silvestre, provista en Min. Medio Ambiente (1997), la hemos incluido en las páginas correspondientes.

A manera de introducción a la sección sobre amenazas a la Fauna Silvestre, a continuación presentamos una traducción parcial del resumen ejecutivo de la evaluación global de especies (Baillie et al. 2004), realizada por la Union Internacional para la Conservación de la Naturaleza – UICN (IUCN, por sus iniciales en ingles). Esperamos actualizar prontamente esta sección con la lectura del análisis del informe de 2008 de la UICN (Vié et al. 2009), la inclusión de los libros rojos nacionales y regionales producidos en Colombia y por supuesto, su colaboración.

La lista roja de 2004 de la UICN presentó 15,589 especies amenazadas de extinción, con base en la evaluación de menos del 3% de las 1.9 millones de especies descritas hasta ese momento. Esta organización identificó grandes vacíos en el conocimiento de la situación de las especies amenazadas, mientras que la situación de los vertebrados estaba relativamente documentada (cerca del 40% fueron evaluados), se sabía poco sobre:

  • Los sistemas acuáticos, marinos y de agua dulce.
  • Muchos hábitats, ricos en especies, tales como selvas tropicales o profundidades oceánicas.
  • Grupos ricos en especies como los invertebrados, las plantas y los hongos (que reunidos, comprenden la abrumadora mayoría de las especies).

La lista de la UICN identificó como amenazadas: el 12% de las especies de aves, el 23% de las de mamíferos y el 32% de las de anfibios. Aunque los reptiles no habían sido completamente evaluados, se identificó que el 42% de las especies de tortugas estaban amenazadas.

La primera evaluación completa de los anfibios reveló que, probablemente, eran los vertebrados más amenazados. En total, el 21% de las especies de anfibios se encontraba en Peligro o, en Peligro Crítico, mientras que para los mamíferos y las aves, estas categorías comprendían el 10 y el 5%, respectivamente. A pesar de lo anterior, el nivel de amenaza de los anfibios pudo ser subestimado, debido a la insuficiencia de datos. El 23% de las especies de estos grupos poco conocidos, que frecuentemente son raros y se ditribuyen en áreas geográficas pequéñas.

Las distribución taxonómica de las especies amenazadas no es al azar. Algunas familias tienen significativamente más especies amenazadas de las que cabría esperar, mientras que otras presentan muchas menos. Esta distribución no-aleatoria, implica que, linajes evolutivos enteros, están en riesgo de extinguirse muy rápidamente.

La lista roja de la UICN (2004), presentó, 784 extinciones documentadas y 60 extinciones en vida silvestre desde 1500 d.C. En los 20 años precedentes al estudio se documentó la ocurrencia de 27 extinciones (incluyendo extinciones en vida silvestre).

Los índices de la lista roja, mostraron que la situación de las aves y los anfibios, seguía deteriorándose (con respecto a las mediciones previas) y a pesar de la disponibilidad limitada de información para otros grupos taxonómicos, se reconocío, que la información disponible permitía generalizar tal deterioro.

Se encontró que la mayoría de las especies amenazadas se distribuyen en la región tropical (intertropical), especialmente en las montañas y en las islas. La distribución irregular de las especies amenazadas, implica que agunos países presentan un número desproporcionado de especies amenazadas de extinción. Los países con el mayor número de especies amenazadas y especies endémicas amenazadas tienden a encontrarse al interior de lo trópicos continentales y los países con la mayor proporción de especies amenazadas, son principalmente islas-naciones tropicales. Entre los países con un número alto de especies amenazadas y un número alto de especies endémicas amenazadas se incluyen: Australia, Brasil, China, Indonesia y México. Otros países o territorios que incluyen números particularmente grandes de especies amenazadas son: Colombia, India, Nueva Caledonia, Peru, Sur Africa y Vietnam (todos ellos entre los tres primeros puestos de amenaza para algún grupo taxonómico), mientras: Colombia, India, Malaysia, Myanmar, Nueva Caledonia, Papua Nueva Guinea, las Filipinas, Sur Africa y los Estados Unidos, están todos, entre los tres primero países para el número de especies endémicas amenazadas para al menos un grupo taxonómico.

Los patrones de distribución geográfica de las especies, de los grupos taxonómicos analizados, son relativamente congruentes. [Nota del traductor: Lo que implica que en las regiones donde algún grupo se encuentra ampliamente amenazado, próximamente otros también podrían estarlo].

La destrucción del hábitat, la degradación asociada y la fragmentación se identificaron como el mayor pelígro para las especies terrestres amenazadas. La destrucción de hábitats se identificó, como la amenaza más frecuente, afectando al 86% de las aves amenazadas, el 86% de los mamíferos amenazados y el 88% de los anfibios amenazados. La destrucción del hábitat seguiría siendo el peligro dominante, mientras no se observaran signos de desaceleración de la transformación humana del paisaje. [n del t: prefiero emplear el término ‘destrucción’ al más frecuente ‘pérdida’, porque el primero comunica claramente el efecto negativo predominante sobre las especies habitantes así como la responsabilidad de los actores, a diferencia del segundo que parece transmitir, que la pérdida, puede ocurrir expontáneamente y sin la participación de responsables directos o indirectos, como en la expresión infantil, ‘se perdió’].

Los procesos de amenaza, varían tanto al interior de los grupos taxonómicos, como entre ellos. A pesar que la destrucción de hábitats es universalmente el mayor proceso de amenaza, las aves, los mamíferos y los anfibios son particularmente vulnerables a procesos específicos de amenaza. La sobreexplotación, es una amenaza principal para los mamíferos, afectando el 33% de sus especies amenazadas. Para las aves, las sobreexplotación y las especies invasoras, presentan una importancia similar, afectando cada una el 30% de sus especies amenazadas (aunque las especies invasoras afectan al 67% de las aves amenazadas en islas). Las amenazas principales para los anfibios son diferentes, con el 29% de sus especies afectadas por la contaminación (incluyendo el cambio climático) y el 17% afectadas por enfermedades (especialmente la chytridiomycosis). La interacción entre enfermedades y eventos climáticos extremos (sequía) es la hipótesis preponderante para las, ampliamente distribuidas, disminuciones de anfibios.

Los procesos de amenaza en sistemas marinos y de agua dulce eran pobremente conocidos. Sin embargo, al parecer, la sobreexplotación era la principal amenaza para las especies marinas, seguida por la destrucción de hábitats. La mortalidad incidental, como consecuencia de la actividad pesquera, era una amenaza en crecimiento que afectaba aves, mamíferos y otras especies marinas. La destrucción de hábitats, probablemente era la amenaza más severa para las especies dulceacuáticas, seguida por la contaminación y las especies invasoras.

Los procesos de amenaza son dinámicos (cambian con el tiempo). Históricamente, las especies invasoras fueron la mayor amenaza para las aves, seguida por la sobreexplotación y la destrucción de hábitats. Para el 2004, la destrucción de hábitats emergía como la amenaza dominante para las aves, seguida primero por las especies invasoras y luego por la sobreexplotación. Este orden puede cambiar nuevamente, si las predicciones sobre el calentamiento global se verifican.

En conclusión (Baillie et al. 2004, página 86), las principales causas de afectación de la biodiversidad provocadas por la humanidad son: destrucción y fragmentación de hábitat; sobreexplotación; especies exóticas invasoras; contaminación; enfermedades; mortalidad incidental y cambio climático. Adicionalmente en el caso de Colombia, son importantes otras amenazas, entre ellas la persecución, por ejemplo en el caso de predadores y también debemos analizar la situación particular, del impacto del conflicto armado sobre la Fauna Silvestre.

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